sábado, 20 de octubre de 2012

RUTA LOS LEBRELES

14.10.2012

RUTA LOS LEBRELES.

Torrejón - Espinillos - Torres - Pozuelo - Valdilecha - V.G. Lebreles - Campo Real - Loeches - Mejorada - Presa río Henares - Bº Castillo - Torrejón.
Angel, Javi, Vandido, Julián, Rober, Ñoño, Boti, Charli y Vinci.
69 kms.

Los Lebreles eran originariamente perros de caza. Empleados para el rastreo visual, eran capaces de distinguir la presa desde lejos y perseguirla hasta darle caza.
Poseen un cuerpo flexible y esbelto, de largas extremidades que les proporcionan gran resistencia y extraordinaria velocidad. En algunos países de Oriente Medio se estilaba la cacería a caballo con lebreles, raza que era empleada para tal fin. En la actualidad, el panorama ha cambiado. El lebrel es el máximo protagonista de los canódromos como perro de carreras, además de su gran popularidad como animal de compañía. Yo os puedo decir que si pudiera tener un perro en casa, éste sería el lebrel italiano.
Pero vamos, que nuestra ruta de hoy no ha sido en un canódromo, sino a campo abierto y además os preguntareis el porque de este título para nuestra pedalada dominguera.
Pues bien, LEBRELES es el nombre del vértice geodésico objeto de esta ruta. Todos los vértices geodésicos tienen nombre, habitualmente relacionado con el paraje donde se encuentran, como es el caso de hoy, situado en Valdilecha en el paraje denominado Los Lebreles.
    Un vértice geodésico es una señal informativa permanente que podemos encontrar en el campo, que nos indica la altura exacta de ese punto sobre el nivel del mar, y que forma parte de una red de triángulos cuyas coordenadas se han calculado con la mayor precisión posible. La red de triángulos es de carácter planetario. Todo el globo terrestre está comunicado a través de vértices geodésicos, que además se basan en el mismo sistema de coordenadas. 


El vértice geodésico, por lo general está representado por un cilindro de 120 cms de alto y 20 cms de diámetro, montado sobre un pedestal de hormigón que puede ser de distintas alturas y pintado normalmente de color blanco. La señal sirve para colocar sobre el cilindro el instrumental topográfico para hacer mediciones. Desde cada señal además, se divisan otros vértices geodésicos, razón por la que están siempre colocados en los lugares más altos, despejados y con amplias vistas paisajísticas.
                             Algunos sabeis de mi afición a "conquistar" estos puntos geodésicos. El llegar a ellos muchas veces me ha supuesto un reto, tanto por su distancia como a veces por su altitud o por su dificil localización (yo nunca he usado GPS, solo mapas e intución), pues algunos están en parajes laberínticos, como encinares impenetrables, localizaciones privadas, picos elevados, etc. A veces he podido llegar con el 4x4, otras veces con la bici, pero la mayoría lo he hecho "a pata". Aunque la mayoría están en la montaña, también hay algunos en las ciudades, conozco uno en la mediana de la M-50, los hay en tejados de edificios, en hospitales, en iglesias, en monumentos, etc. No me quiero extender más en este hobby mio pues no pararía de contar mil anécdotas que me han pasado. A mi mujer y a mi. Casi siempre acompañado por ella. Situaciones difíciles de orientación, meteorólogicas, etc.  Pero casi todas han sido situaciones agradables, panorámicas impresionantes, vistas espectaculares: Peñalara, Nevero, San Pedro, Abantos, La Maliciosa, La Najarra, Pico de la Miel, Cancho Gordo, Peña la Cabra, Cancho de la Cabeza, Porrejón, el Reventón, Las Machotas, Alto Rey, La Bodera, Alarilla, Cerro de Hita, etc., etc., etc.
                Sólo en la Comunidad de Madrid existen 296 de los cuales me faltan aún unos 50 más o menos por llegar a ellos y echarles la foto (de todos los conquistados tengo foto, claro... menudo álbum). Esto me ha dado lugar a conocer impresionantes y recónditos lugares sobre todo de nuestra Comunidad y de la vecina provincia de Guadalajara, y puedo decir que he estado, visitado o pasado por todos -sí, por todos- los pueblos de Madrid
(226 municipios) y también en la mayoría de los de Guadalajara.
También hay vértices, por supuesto, alrededor de toda nuestra zona de Torrejón. En el mismo núcleo urbano de nuestro pueblo hay uno, en lo alto de una azotea, por cierto.
               En Ajalvir, Paracuellos, San Fernando, Algete, Los Santos de la Humosa, Meco, Cobeña, Mejorada, Velilla, Arganda, Anchuelo, Villalbilla, Pozuelo del Rey, Coslada, Ribatejada, Alcalá, en el mismo Madrid capital hay varios y seguiré haciendo excursiones a los que me faltan. También he estado en otras provincias españolas. En fin, esto es un mundo; un mundo plagado de Naturaleza, de rincones, de paisajes, de embalses, de pueblos abandonados, de miradores, de collados, de refugios, etc.
                Para llegar al vértice que nos ocupa hoy hemos salido algunos de Los Perdidos (Angel, Boti, Charli, Javi, Vandido y yo) con nuestras bicis desde la plaza de toros a eso de las 9 de la mañana y nos hemos dirigido primero hacia Espinillos por el Soto del Henares, hemos continuado por la pista del Balcón del Cura y hemos llegado a Torres a eso de las 09:50 donde nos esperaban Rober, Julián y el Ñoño que venían desde Mejorada y Velilla y había quedado allí con ellos.
                Tras los buenos días y demás saludos afectuosos hemos enfilado hacia Pozuelo pero dando un rodeo para subir por la trialera de la Muela, que creo que es la mejor opción para no desgastarse mucho y encima es un terreno precioso. Hoy había ya cazadores en las inmediaciones de la trialera, pero aunque a veces son peligrosos yo considero que cuando vamos un grupo tan numeroso los caminos son nuestros y no hay que variar el recorrido.
No es lo mismo que cuando vamos dos o tres bicis, que es más dificil que nos vean. Una vez acabada la trialera y habiendo cruzado la carretera M-220 llegamos a través de unos olivares a la M-224. Por la via pecuaria paralela a esta carretera llegamos a Pozuelo. Cruzamos el pueblo y enfilamos por pista de gravilla en perfecto estado dirección sureste por el paraje llamado Pozo Seco. Medio kilómetro más adelante nos encontramos con una bifurcación en "Y", la cual nos decicimos por el ramal de la derecha y llegamos tras 2, 7 kms. de pedaleo a buen ritmo a la carretera M-209 que la cruzamos a la altura de una cuadra de doma de caballos para continuar por la misma pista durante casi 1 km. hasta un cruce de pistas; aquí cogemos a la derecha hasta llegar a la M-221 primero y M-224 después. Cruzando ambas carreteras nos encontramos ya en el término municipal de Valdilecha, al que no llegamos a ver pues queda abajo a nuestra izquierda y solo se ven algunas naves agrícolas de las afueras.
             Continuando por la misma pista que llevamos, hay que contar, desde que hemos cruzado la última carretera, cuatro caminos que salen a nuestra derecha. En el 4º camino, giro de más de 90º a la derecha (verdad Boti???)  y tras una nueva bifurcación en "Y" que cogemos a la derecha llegamos por fin al nombre de la ruta: al V.G. Lebreles. Estamos en el páramo, pero en una pequeña elevación a 797 mts. de altitud.


              Tras un descanso y reponer un poco las fuerzas nos disponíamos a salir cuando se le ocurre a Rober que podíamos ir a hacer un bonito camino que él conoce y le gustaría enseñárnoslo. Por lo visto se encuentra cerca de la R-3 en territorio de Arganda y tras preguntar a una pareja que pasaba por Los Lebreles paseando y después de mil explicaciones con croquis en el suelo incluído nos dirigimos hacia donde le han indicado para 300 mts. más adelante encontrarnos en un olivar sin salida para desazón de Rober que con tanto gusto y empeño nos quería mostrar su camino. No importa -le dijimos- otro día vamos desde Torrejón y es motivo para otra nueva ruta. Tras la media vuelta enfilamos a Campo Real por el "Camino de la Guerra" que viene desde Tielmes y en un santiamén nos encontramos ya en Campo Real (nota: aquí vértice geodésico en lo alto de un depósito, se denomina Campo Real con una altitud de 794 mts). No se lo hago saber al grupo, no quiero ser plasta, bueno a Atípiko si, que él conoce ya varios. Atravesamos el pueblo y cogemos el llamado por nosotros Camino de las Piedras. Pero tal era el ritmo que llevaban los de delante que no se dieron cuenta que se metían en un camino que no era el nuestro, un camino sin salida que habían cogido en una bifurcación otra vez en "Y".  Tras la regañina mía (mal por mi parte pues me podían haber mandado a tomar por... ahí) y además, que yo también me he equivocado muchas veces joer, seguimos con nuestra marcha hacia Loeches bajando por la citada Cuesta de las Piedras. (nota otra vez: a la izquierda de las Piedras según bajamos, se encuentra en lo alto del monte y dentro de la finca de Valdegatos el V.G. La Cruz con altitud de 762 mts.)
           Llegamos a Loeches, lo cruzamos y por el camino del colegio Monfort bajamos hacia la pequeña vega del arroyo de Pantueña que cruzamos e iniciamos la subida a los cerros por donde pasa la carretera de peaje abandonada. La cruzamos por un elevado puente y descendemos hacia Mejorada. Nuestros amigos Perdidos de Mejorada, que se conocen este terreno al dedillo, nos conducen hasta la presa y aquí se despiden de nosotros los tres: Rober, Julián y el Ñoño.
             Nosotros estamos ya casi en Torrejón, sólo nos queda avistar el Castillo de Aldovea.
Una vez que lo dejamos a la derecha (castillo y su barrio) nos encontramos ya en Los Fresnos dando por concluída esta ruta llena de vértices, cruces de carreteras, "Y" griegas y gente bicicletera muy muy muy guapa y sana.
             Un saludo Perdidos y hasta el domingo que viene, si no antes. 

4 comentarios:

  1. Si señor muy buena la informacion, da gusto leer a una persona que tenga conocimientos, se hace ameno y grato el saber cosas interesantes, y si ademas es en un dia de bici. pues mejor que mejor, buena ruta chicos y cuidaros que el invierno ya esta aqui. Eljuli

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  2. Gracias Juli. A ver si coincidimos en una ruta conjunta. Tengo ganas. Un saludo.

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  3. Jo que esplicación tan detallada,no lo he leido hasta hoy.Asi da gusto.

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  4. Vicen si mis prefes de historia, y de geografia huvieran sido comtu seguro ge yo sabria muchomás.

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