domingo, 28 de julio de 2019

🚵‍♂️🌲🚵‍♂️🌲SENDAS DE LA FUENFRIA🌼🍀⛰🗻

DOMINGO 28 de julio de 2019
Pradera de Navalhorno – La Granja de San Ildefonso – Embalse del Pontón Alto – Cristo del Robledo – Valsain – Collado de la Cruz de la Gallega – Fuente de la Reina – Ruinas de Casarás - Puerto de la Fuenfria – Calzada Romana – Fuente de la Reina – Pista de la Casa de la Pesca – Senda Conan – Senda Pesquerías Reales - Puente de la Cantina -  Senda de los Tubos – Pradera de Navalhorno.   
Tony (Berria), Vandido (Haibike), Isma (Connor), Alberto (Rockrider), Antonio (Scott), Marco (Cannondale), Burgui (Lapierre), Angel (Specialized) y Vinci (Specialized)
Kms.:     42

Fotos: Angel e Isma
Diseño ruta:   Vinci
Editado por:   Vinci

LEYENDA DEL CONVENTO DE CASARÁS:
(Las ruinas del Convento de Casarás están a medio camino entre la Fuente de la Reina y el puerto de la Fuenfria):

Noche de plenilunio en el pinar de Valsain. No lejos del puerto de la Fuenfria, a la vera de la calzada empedrada por los romanos en el tramo de bajada hacia Segovia, una yeguada relincha en sueños en un claro del bosque oscuro. Y alguno que por allí pasa se acerca a las ruinas donde -dicen- mora el espectro de Hugo de Marignac.
¡¡¡Ah de la casa!!!... Silencio... ¡¡¡Hugoooo!!!... Nada. Habrá salido a cenar.
Es Hugo de Marignac, senescal de la Orden del Temple, sociedad famosa por las sospechosas riquezas que llegó a amontonar en sus castillos cuando estaban por inventarse los bancos y los magnates europeos necesitaban -igual que ahora- poner a buen recaudo sus sospechosos caudales.
En los libros de Historia está escrito que los Templarios se fueron al garete allá por el siglo XIV, tras un sonado proceso que eliminó todo rastro de aquella sociedad caballeresca; todo, menos la sospecha que el desaforado tesoro permanecía intacto en algún rincón de algún castillo.
En ningún sitio está escrito que el Convento de Casarás perteneciese a los Templarios, pues la versión oficial dice que fue mera casa de descanso de la realeza en sus viajes al antiguo palacio de Valsain, erigida en 1571 por Felipe II. Ni tampoco que el citado senescal fuese el custodio del secreto fortunón, pero la leyenda, que jamás se rinde a las evidencias, así lo atestigua y aún va más lejos todavía. Y es que Hugo de Marignac, trastornado sin duda por la soledad del monasterio y por su paradójica condición de tesorero miserable, quiso compartir ambas cosas, soledad y doblones, con una joven Condesa, dama de la Reina de Castilla, que andaba de jornada en el palacio de Valsain.
Resuelto a obtener por la fuerza lo que no le otorgaban de buen grado -pues al parecer la condesita guardaba la ausencia a su novio- el senescal visitó a un monje nigromante que pasaba consulta en una covacha al pie de Peñalara. Enseguida hubo pacto: Hugo le prometió el oro del Temple y el brujo los favores de la esquiva, pero ambos raposeaban. Consumado un oficioso y estrafalario rito, el mago exigió sus honorarios y como se los denegaron estalló en una diabólica carcajada: "¡Ja! ya me olía yo la tostada, pues chínchate porque en realidad has ajado para siempre el corazón de tu amada" 
De Hugo de Marignac nada más se supo, salvo lo que cuentan los viejos hacheros de Valsain, convencidos de que su fantasma ronda por los pinares guardando celoso el vil tesoro, ya que no el divino amor.
De aquel legendario edificio, que contaba con tres plantas de alzado, hoy apenas queda nada: un arco de ladrillo milagrosamente sustentado y unos cuantos pinos de Valsain, pinos de asombroso color dorado. ¡Cualquiera sabe donde han ido los muy truhanes a echar raíces!

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